astrologia y magia alfonso x el sabio

VIVIR VIVIRmagia y diablos en las Cantigas a la VirgenLa segunda día sobre astrología y tercería examina la presencia mágica en la obra de Alfonso X el SaviCRISTINA RICO //FOTO: LLUCIA RIVES / GRANADA

MÁGICO. Múltiples imágenes de los contenidos escritos y también ilustraciones de las Cantigas de Alfonso X el Sabio. / IDEAL

UN ESLABÓN ENTRE PTOLOMEO Y COPÉRNICO

Lamentablemente, las tablas auténticos manuscritas en español no se han preservado. En verdad, la obra desapareció a lo largo de medio siglo, hasta el momento en que en 1321 se causó en París una versión en latín cuyas copias comenzaron a circular por Europa. De este modo, las Tablas Alfonsías se transformaron desde hace tiempo en el instrumento mucho más habitual en Occidente para calcular las efemérides o situaciones de los astros, usadas asimismo por los astrólogos para elaborar sus conjeturas. La primera versión impresa apareció en 1483 en Venecia. La segunda edición se publicó en 1492, y una de esas copias fue conseguida por un joven estudiante de la Facultad de Cracovia (Polonia) llamado Nicolas Copérnico.

Las Tablas Alfonsías eran un registro de datos astronómicos de la observación del firmamento desde Toledo

Concibió y realizó un extenso programa cultural que supuso la aclimatación de un campo asombrosamente extendido y complejo de saberes en castellano. Además de esto forma entre los pilares de la tradición intelectual de españa.

Alfonso X (1221-1284) heredó unidos los reinos de León y Castilla y pretendía recuperar la manera y el esplendor del poder visigodo desaparecido a inicios del siglo VIII. Este magno emprendimiento  nacía con el propósito de la difusión de los contenidos escritos y su aprovechamiento por la parte de los súbditos. Sus pilares eran la ciencia (introduciendo astronomía, astrología y magia) y el derecho. incorporándose después la historia y la poesía. De ahí que la lengua primordial en este programa fue el romance español, algo dirigido asimismo a dotar de una identidad textual a sus receptores. Alfonso aspiró no solo a poder una recepción instantánea, sino más bien asimismo a proveer un legado cultural para su reino. En este sentido, no hay duda de que logró su propósito, puesto que su obra forma la base lingüística y también intelectual de la civilización en español.

La producción cultural de Alfonso X se puede agrupar cerca de múltiples bloques: proyectos científicas y paracientíficas, proyectos doctrinales y educativas, proyectos legales, historiografía y poesía. En la mayoría de los casos, tiene una prominente vocación práctica y forma, en grupo, un magnífico elogio del entender, como una condición liberadora, que puede conducir al hombre a coronar de forma exitosa sus ideas. Está dirigida a comprender y accionar sobre la naturaleza y el destino (ciencia), a prestar una sucesión de consejos sobre ética y conducta (didactismo), a sentar las bases de una organización popular fundamentada en el bien común (proyectos legales) y proveer los pilares de una identidad colectiva y una conciencia histórica (historiografía.

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