luna llena julio 2017 astrologia

Ha pasado mucho más de un siglo desde aquella sorpresa primigenio frente al movimiento de las hojas de los árboles en La comida del bebé (Repas de bebé, Louis Lumière, 1985), pero la aptitud reveladora del cine de todo el mundo físico que nos rodea, si bien sea prudentemente, estuvo vigente durante la historia del medio. Éric Rohmer no era un ingenuo y, si bien afirmaba sentirse fascinado por las «maravillas de la naturaleza» 1, rechazaba tanto la simbología como las estampas de postal. A su comprender, el paisaje natural podía ser exhibido por la cámara, pero jamás se le debía ofrecer un concepto cerrado acorde con la trama ni inclinarse por un empleo complaciente o manipulador con el espectador. Esto no impide que la climatología, por la que el director francés se preocupaba puntillosamente en sus rodajes y en la construcción de sus guiones, tenga una incidencia importante, así sea de manera intencionada o azarosa, en el devenir sensible de las criaturas rohmerianas. Muy especialmente, el viento es un fenómeno atmosférico que semeja anteceder o contestar al oír de los individuos en múltiples momentos excelentes de la serie Comedias y proverbios. Las hojas se agitan delicadamente en los planos/contraplanos poco a poco más cerrados y también íntimos en los que coquetean a François (Philipp Marlaud) y Lucie (Anne-Laure Meury) en el parque parisino Les Buttes Chaumont en La mujer del aviador (La Femme de l ‘aviateur, 1981); el viento capta la emoción de Sabine (Béatrice Romand) en el momento en que habla con Edmond (André Dussollier) en el balcón de una vivienda suntuosa en el campo en La buena boda (Le Beau Mariage, 1982), pero poco después la joven mira el movimiento de los árboles a solas a través del cristal de una ventana, hasta el momento en que una panorámica melancólica le deja para detenerse en el paisaje; Marion (Arielle Dombasle) arguye efusivamente con las manos que el cariño que Henri (Feodor Atkine) siente por ella es verdadero frente a la insistencia de su fallido amigo Pierre (Pascal Greggory) y el viento revuelve las hojas y su melena conforme incrementa la tensión verbal entre los dos en Pauline en la playa (Pauline à la plage, 1983); el sendero espeso al campo de Cherburg por el que pasea solitariamente Delphine (Marie Rivière), que aun palpa las plantas que le cubren y se detiene a olisquear unas flores silvestres, semeja cobrar vida con el estrépito del viento poco a poco más presente y Rohmer exhibe una sucesión de proyectos insertados de este ambiente natural agitado que terminan provocando la convulsión interior de la joven personaje principal de El rayo verde (Le rayon vert, 1986), que rompe a plañir en el acercamiento tortuoso con el paisaje como lo hacía Ingrid Bergman en el volcán de Stromboli, tierra de Dios (Stromboli, tierra di Dio, Roberto Rossellini, 1950); y, al final, en El amigo de mi amiga (L’Ami de mon amie, 1987), Blanche (Emmanuelle Chaulet) y Fabien (Eric Viellard), tras titubar por sus relaciones frustradas, terminan cediendo a su atracción en un bosque que Rohmer nos revela en movimiento a través de panorámicas y planos de las copas de los árboles en un vínculo directo con los amantes en los que se perciben ecos de una partida de campo (Partie de campagne, Jean Renoir, 1936), quizá la pelo película que mejor expresó esta conexión entre los fenómenos atmosféricos (lluvia, viento) y pulsión sexual. De manera significativa, Las noches de la luna llena (Les Nuits de la pleine lune, 1984) es el único largometraje de la serie Comedias y proverbios en los que los individuos no se desplazan a ámbitos naturales y en los que, por consiguiente, esta agitación de las hojas por el viento no posee sitio. Tanto es conque, en entre los encuentros en un café parisino, el seductor Octave (Fabrice Luchini) comparte abiertamente con su amiga Louise (Pascale Ogier) su rechazo al campo y festeja el revuelo de la vida urbana: «L aire está contaminado, pero puedo respirar, allí me ahogaría». No obstante, así como se recomienda desde el título, la naturaleza ausente terminará manifestándose en una noche singular, donde la heroína parecerá doblegada al influjo lunar.

El movimiento de las hojas en cinco películas de la serie Comedias y proverbios

Luna Traidora o Blue Moon

La Luna Traidora o Luna Azul es un fenómeno que solo sucede una vez cada 2 o tres años, en el momento en que en un mismo mes coinciden 2 lunas repletas. Este viernes, 31 de julio de 2015, volveremos a presenciar esta supuesta extravagancia que nos ofrece el Cosmos: La Luna Azul, como lo reconocen por su traducción así del inglés Blue Moon, cuyo concepto exacto no es «azul», sino más bien «traidora», en referencia a su excepcional doble aparición, que al encajar con Cuaresma, extendía el periodo de ayuno, lo que provocaba el malestar de los fieles.

tarot

Charlamos de esta supuesta extravagancia pues la explicación al fenómeno del desdoblamiento lunático es fácil y demasiado racional. Los meses del calendario lunar no encajan con el calendario Gregoriano, que es el que hoy en día usamos. En el calendario lunar, las lunas repletas están separadas por 29,5 días, al tiempo que en el nuestro, el mes es de 30 o 31 días. Esta disparidad hace que cada 30 meses coincidan 2 lunas en exactamente el mismo mes. Solo en 1999 hubo 2 Lunas Azules exactamente el mismo año.

Marzo

Kevin Gill (Flickr)

El calendario astronómico 2017 tiene una efeméride señalada para el próximo diez de marzo, fecha donde se cumple el 40 de Urano. Un hallazgo asombroso que hicieron en 1977 2 equipos científicos, del Kuiper Airborne Observatory y el Perth Observatory, con lo que se verificó que Urano tenía un sistema de anillos como el que tiene Saturno. Un par de días después, el 12 de marzo, va a estar Luna llena y el día 20 va a ser el equinoccio de primavera.

MERCURIO

El mundo comenzará el mes en el cielo del amanecer. Está tan cerca del Sol que desde finales de la primera semana dejará de ser aparente hasta la última semana de julio, donde empezaremos a verlo muy cerca del horizonte inmediatamente después del ocaso.

Venus va a ser el objeto mucho más refulgente del cielo desde el amanecer astronómico, donde continuará aparente hasta el momento en que le esconda la luz del Sol.

Deja un comentario