luna llena octubre 2019 astrologia

Ha pasado mucho más de un siglo desde aquella sorpresa primigenio frente al movimiento de las hojas de los árboles en La comida del bebé (Repas de bebé, Louis Lumière, 1985), pero la aptitud reveladora del cine de todo el mundo físico que nos rodea, si bien sea prudentemente, estuvo vigente durante la historia del medio. Éric Rohmer no era un ingenuo y, si bien afirmaba sentirse fascinado por las «maravillas de la naturaleza» 1, rechazaba tanto la simbología como las estampas de postal. A su comprender, el paisaje natural podía ser exhibido por la cámara, pero jamás se le debía ofrecer un concepto cerrado acorde con la trama ni inclinarse por un empleo complaciente o manipulador con el espectador. Esto no impide que la climatología, por la que el director de cine francés se preocupaba puntillosamente en sus rodajes y en la construcción de sus guiones, tenga una incidencia importante, así sea de manera intencionada o azarosa, en el devenir sensible de las criaturas rohmerianas. Muy especialmente, el viento es un fenómeno atmosférico que semeja anteceder o contestar al oír de los individuos en múltiples momentos excelentes de la serie Comedias y proverbios. Las hojas se agitan delicadamente en los planos/contraplanos poco a poco más cerrados y también íntimos en los que coquetean a François (Philipp Marlaud) y Lucie (Anne-Laure Meury) en el parque parisino Les Buttes Chaumont en La mujer del aviador (La Femme de l ‘aviateur, 1981); el viento capta la emoción de Sabine (Béatrice Romand) en el momento en que habla con Edmond (André Dussollier) en el balcón de una vivienda suntuosa en el campo en La buena boda (Le Beau Mariage, 1982), pero poco después la joven mira el movimiento de los árboles a solas a través del cristal de una ventana, hasta el momento en que una panorámica melancólica le deja para detenerse en el paisaje; Marion (Arielle Dombasle) arguye efusivamente con las manos que el cariño que Henri (Feodor Atkine) siente por ella es verdadero frente a la insistencia de su fallido amigo Pierre (Pascal Greggory) y el viento revuelve las hojas y su melena conforme incrementa la tensión verbal entre los dos en Pauline en la playa (Pauline à la plage, 1983); el sendero espeso al campo de Cherburg por el que pasea solitariamente Delphine (Marie Rivière), que aun palpa las plantas que le cubren y se detiene a olfatear unas flores silvestres, semeja cobrar vida con el estrépito del viento poco a poco más presente y Rohmer exhibe una secuencia de proyectos insertados de este ambiente natural agitado que terminan provocando la convulsión interior de la joven personaje principal de El rayo verde (Le rayon vert, 1986), que rompe a plañir en el acercamiento tortuoso con el paisaje como lo hacía Ingrid Bergman en el volcán de Stromboli, tierra de Dios (Stromboli, tierra di Dio, Roberto Rossellini, 1950); y, por último, en El amigo de mi amiga (L’Ami de mon amie, 1987), Blanche (Emmanuelle Chaulet) y Fabien (Eric Viellard), tras titubar por sus relaciones frustradas, terminan cediendo a su atracción en un bosque que Rohmer nos revela en movimiento a través de panorámicas y planos de las copas de los árboles en un vínculo directo con los amantes en los que se perciben ecos de una partida de campo (Partie de campagne, Jean Renoir, 1936), quizá la pelo película que mejor expresó esta conexión entre los fenómenos atmosféricos (lluvia, viento) y pulsión sexual. De manera significativa, Las noches de la luna llena (Les Nuits de la pleine lune, 1984) es el único largometraje de la serie Comedias y proverbios en los que los individuos no se desplazan a ámbitos naturales y en los que, por consiguiente, esta agitación de las hojas por el viento no posee sitio. Tanto es conque, en entre los encuentros en un café parisino, el seductor Octave (Fabrice Luchini) comparte abiertamente con su amiga Louise (Pascale Ogier) su rechazo al campo y festeja el revuelo de la vida urbana: «L aire está contaminado, pero puedo respirar, allí me ahogaría». No obstante, así como se recomienda desde el título, la naturaleza ausente terminará manifestándose en una noche singular, donde la heroína parecerá doblegada al influjo lunar.

El movimiento de las hojas en cinco películas de la serie Comedias y proverbios

La energía del calendario Luna Llena 2019

Si deseas completarte del magnetismo de la luz lunar, siéntate bajo la luz de la Luna Llena y respira delicadamente en el transcurso de un rato. Al inspirar, piensa que la iluminación lunar te anega y, al exhalar, visualiza que irradias exactamente la misma iluminación. Con esta fácil práctica te llenarás de energía efectiva.

Consecuentemente, para el calendario Luna Llena 2019 lograras eludir ocasiones desapacibles o explotar las convenientes. Vas a poder enfrentar todas y cada una de las contrariedades que se te muestren en este periodo, planear tus proyectos personales a corto, medio y largo período e inclusive entender cuándo realizar rituales para el cariño, el dinero o el trabajo. Ahora, vea qué datas concretas se presentará la Luna Llena a lo largo del año 2019:

REJA DE ENERGÍA CRISTICA EN 3 NIVELES (REC

de la es hacer más simple la apertura de conciencia y contribuir a subir la vibración, tanto individual como colectivamente, Mercurio en Escorpio y se queda a lo largo de todo el mes, y el último día del mes, 31 de octubre, se regresa Mercurio retrógrado por tercera y última vez este 2019. Las datas a tomar en consideración del período de Mercurio retrógrado en Escorpio octubre-noviembre 2019 son:

  • 11 octubre 2019, 22:51 UT, empieza la pre-sombra de Mercurio retrógrado 11° Escorpio

    de octubre 2019, a las 15:41 UT, Mercurio retrógrado desde los 27 ° Escorpio

  • 2 , a las 19:12 UT, Mercurio directo a los 11 ° Escorpio
  • diciembre 2019, a las 17:57 UT, acaba la articulo sombra de Mercurio retrógrado 27 ° Escorpio

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