que es la astrologia pseudociencia

Por Montserrat Villar (CSIC)*

La creencia en la astrología prosigue muy arraigada en la sociedad. Aún el día de hoy ocasionalmente brincan a sus sucesos instituciones educativas de prestigio que deciden acoger u ordenar tutoriales y congresos aplicados a la astrología, no desde un criterio histórico y crítico, sino más bien para la promoción de las prácticas en teoría adivinatorias. Quizás el misterio de su popularidad está en esa ingrediente sicológica que apela a las conmuevas de la multitud y su necesidad de aferrarse a algo tangible que dé respuestas y dé luz sobre un destino dudoso. En verdad, es destacable la reacción que lúcida entre sus varios seguidores cualquier razonamiento que se presente en oposición a la astrología. Esto con frecuencia va seguido de virulentas acusaciones de dogmatismo infundado, inquisición al amparo de la ciencia, censura intelectual, etcétera.

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En el momento en que amigos y familiares no científicos me preguntan de qué signo soy, contesto “positivo”. A mi provocación, que no en todos los casos es tomada con humor, le sucede un invariable “dale, no me afirmes que no tienes idea de qué signo sos”. Y desde este punto se despliegan los vértices de una charla cuyos decibelios el tiempo me enseñó a moderar, y cuya pasión es delgada hermana del enfrentamiento político, o aun del espiritual: la lógica de los devotos de astrología es inmune a mis razonamientos científicos.

El primer punto de discrepancia es la iniciativa de que la astrología tiene mucha ciencia. Con variaciones mínimas, el razonamiento se sostiene en que no solo es ciencia lo que se aprende en las universidades, que hay mucha soberbia entre la multitud que tiene títulos científicos y descalifican la astrología sin entender que de todos modos es una ciencia “diferente de la que estudiaste usted”.

Especificaciones de la pseudociencia

Una pseudociencia comúnmente muestra ciertas siguientes peculiaridades:

  • Es ocultista. Se protege en las penumbras del comprender científico, por norma general como una parte de un relato de conspiración global, de entendimientos misterios o de tradiciones segregas, con lo que sus fieles se sienten poseedores de una verdad suprema y única.
  • No posee legitimación oficial. Las doctrinas pseudocientíficas no aparecen en publicaciones científicas oficiales, ni tiene acompañamiento, acompañamiento y también interés de las instituciones que tienen y fomentan el comprender científico. Por contra, son usuales en publicaciones de divulgación, superstición y ocultismo.
  • Copia la terminología científica. En fachada, una pseudociencia utiliza términos científicos y lenguaje afín al de una especialidad oficial, pero sin el acompañamiento y el saber especializado que hay tras las ciencias. Es una suerte de “disfraz” que no es compatible una revisión enfocada y que frecuentemente muestra sin estimar las ignorancias del creador con en comparación con tema puntual, en tanto que usan términos científicos de manera imprecisa o contraria a su concepto.
  • Es dogmática. Expone una sucesión de opiniones que han de ser admitidas o rechazadas, pero que no dejan la refutación y comprobación, como sí lo hacen las ciencias precisas.
  • No persigue leyes en general. En contraste a las ciencias, en general sugieren casos particulares que contrarían el aparato general de las ciencias humanas.
  • No admite revisión. Frecuenta agredir a sus opositores con razonamientos ad-hominem (a la persona), como acusar de ceguera, de ser parte del “sistema” o de perseguir a los “alumbrados”.
  • Es inmutable. Se adhieren a su cuerpo de opiniones sin replantearlas, reevaluarlas o desarrollarlas mucho más allí, aun cara a las pruebas del alegato científico oficial.
  • Es inconsistente. Sus planteamientos no se tienen dentro con otros campos del entender (incoherencia externa), ni argumentan de manera congruente a sus postulados (incoherencia interna).

Seducir y enganchar a la multitud

Irene Ruiz Martín, detalla las seis pautas para seducir a alguien de que el horóscopo, carta astral, lecturas en frío, etcétera. son algunas.

Pero a fin de que todo lo mencionado se perpetúe y la multitud vuelva a ponerle las cartas, leer otra vez el horóscopo o cualquier otra práctica es necesario algo mucho más. «En el instante en que das valor a todo cuanto están diciendo lo ves como algo seguro», dice Ruiz, «es realmente difícil salir». Cuenta que una vez han acertado una predicción afirmas: esto marcha. Es una conducta que marcha y sigue. ¿Por qué razón mudar algo que marcha?

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